Violencia de genero, ¿pasado? o ¿futuro?

Este post surge como consecuencia inevitable de conocer un dato al que he tenido acceso estos días, a raíz de una formación en materia de violencia de género, y que me ha parecido una llamada desesperada de una generación que está probando un nuevo formato de comunicación social, ese dato es el siguiente:

El 50% de las víctimas de violencia de género, son menores de 20 años.

Estamos viviendo un momento histórico repleto de cambios, que a menudo llegan de la mano de nuevas tecnologías que lamentablemente no vienen con un manual de instrucciones, desconocemos las consecuencias que un mal uso de las mismas puede tener, de tal modo, que nosotros y nuestros hijos nos hemos convertido en conejillos de indias, usando tecnologías para las que no estamos ni formados ni mentalizados.

El problema de la violencia de género, que en mi opinión es el máximo exponente de la discriminación sistemática que las mujeres sufren y han sufrido a lo largo de la historia,  tiene tantas vertientes, que es muy difícil abarcarlas todas en una sola publicación, sin embargo este auge en el número de víctimas jóvenes que este dato parece arrojar, merece un análisis detenido para que entre todos pongamos soluciones prácticas, y sobre todo concienciación, de que este problema no queda en el pasado sino que está siendo y es un problema de futuro si no le ponemos remedio.

El legislador, en mi opinión ha puesto de relieve en este país desde hace años, que la lucha contra la violencia contra las mujeres es una lacra con la que debemos acabar, los asesinatos de mujeres en España a manos de sus parejas es aterrador; En esa línea, el año 2004 esa concienciación tomo forma de ley con la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, esta ley modificaba sustancialmente la situación de las mujeres maltratadas o de las situaciones de riesgo en que se encontraban, dotando a las instituciones públicas, juzgados y agentes sociales de medios y capacidades para proteger a la víctima y educar a la población, medidas de carácter sanitario, educativo, judicial, laboral, creación de juzgados especializados entre otras medidas; Más tarde llegaría también la  Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, el estatuto de la víctima, la ley de asistencia jurídica gratuita, todas ellas en la línea de protección y aseguramiento de la mujer en esa situación, he destacado las dos primeras y no es baladí, pues ambas derivan de una exigencia constitucional, son desarrollo directo del articulo 14 de la Constitución que proclama el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo.

Medidas todas ellas muy aplaudidas y que hicieron disminuir el número de asesinatos, pero mientras el legislador, y la concienciación social iba en aumento, parece ser que la juventud de este país, estaba mirando el nuevo vídeo de su youtuber favorito o dejándose aconsejar por una influencer de Instagram o quien sabe, comentando la última confidencia de su tronista favorito, esta generación ha crecido a su aire, con padres que delegaron en una Tablet la educación de sus hijos, y con un sentido de lo correcto o lo incorrecto, (lo que los más mayores denominarían ‘’principios’’) digamos bastante perturbado.

LOS MASS MEDIA NO AYUDAN 

Este escenario tan grotesco, no ha llegado solo, todos hemos participado de él, y hemos normalizado hasta límites insospechados, los abusos, el dominio del hombre sobre la mujer, la  interacción insana entre hombres y mujeres que se basa en el aspecto físico, en una suerte de superficialidad, vacía de todo sentido que mide a las mujeres por el tamaño de sus pechos y a los hombres por el de sus bíceps, junto con el de su tupé.

Hemos hecho de comportamientos anacrónicos canciones de moda, con millones de visitas, y hemos vuelto a darle pábulo a los estereotipos de la masculinidad y feminidad tradicional, basados en el hombre rudo de mano en el paquete que no puede expresar los sentimientos y que necesita de una mujer sumisa y callada que le cuide porque no sabe controlarse, esos estereotipos que parecían prácticamente abandonados durante los años 90 y 2000, han resurgido ahora con muchísima fuerza, quizás con productos televisivos de muy baja calidad como esos hombres y mujeres de Telecinco o ese de las hormigas que tiene como presentador un señor que hace de la belleza y la guapura de sus invitadas el único trecho destacable, intentando de todas las formas posibles besarlas durante el programa; O quizás por una cosificación de la mujer en videoclips musicales masivos de una new era de la música, en la que el reguetón aparece como el máximo exponente de un género musical que tiene como adjetivo descriptivo el machismo abierto y explícito. (Basta con escuchar por ejemplo la canción 4 babys del ‘’artista’’ Maluma)

Esas condiciones son muy propicias para que esos estereotipos se instalen de nuevo en los jóvenes, que lejos de abandonar los clichés del pasado, los recogen y los adaptan a los nuevos tiempos, y lo más peligroso, normalizando situaciones de abuso y coacción totalmente reprobables, yo mismo, he sido testigo de comportamientos cuasi delictivos, como el acoso de un grupo de jóvenes a un grupo de chicas, gritándoles barbaridades a plena luz del día, siguiéndolas, etc., situaciones que tiempo atrás hubieran sido denunciadas hoy día parecen ser la tónica habitual de cualquier discoteca a las 4 de la mañana.

LA TECNOLOGIA MAL EMPLEADA ES UN MEDIO DE COACCIÓN

Una de las conductas más empleadas por los maltratadores es el control sobre su pareja, ese control que años atrás tenía medios limitados y era mucho más físico y estático, hoy en día puede ser devastador, continuado y dinámico, herramientas como las redes sociales o la mensajería instantánea pueden llevar este control a cotas insospechadas.

Muchos jóvenes ya han interiorizado comportamientos como, enfadarse cuando su pareja lee el mensaje y no contesta de inmediato, o enfados por colgar fotos provocativas en redes, incluso aceptar amistades en Facebook de género contrario, cuestiones que vistas desde las perspectivas de un adulto parecen ridículas, para los más jóvenes son cuestiones trascendentales, y motivo suficiente para dar una relación por terminada.

El problema viene, cuando el whatsapp se utiliza para controlar los movimiento de tu novia, cuando la localización del teléfono te permite saber exactamente dónde está y el novio se presenta físicamente para controlar con quien vas o dejas de ir, cuando los comentarios en las fotos subidas a redes sociales tienen voluntad de vejar o menospreciar a la persona, cuando se acosa con mensajes privados a la chica que no quiso tener nada conmigo etc., esos comportamientos, a los que los jóvenes y no tan jóvenes están tan acostumbrados pueden ser delito, y el legislador en la última reforma del Código Penal la 1/2015 de 30 de Marzo, ya ha venido a poner de manifiesto que algunas conductas todavía no estaban tipificadas, pues los medios y las conductas que dañan el bien jurídico  en algunos casos han mutado, sin ir más lejos, esta semana ha sido desarticulada la mayor red de tráfico de contenido pedófilo y de pornografía infantil del mundo, que usaba como medio de difusión grupos de whatsapp, resulta evidente que la tecnología es también para el delincuente su mejor arma, tanto para el acometimiento del crimen como para su encubrimiento.

Algunas respuestas penales que combaten conductas tendentes a la Violencia contra la mujer

En ese sentido, es necesario hacer referencia al nuevo delito de acoso ilegitimo o Stalking del artículo 172.ter del Código Penal, cuya finalidad es ofrecer respuesta a conductas de indudable gravedad que, en muchas ocasiones, no podrían ser calificadas como coacciones o amenazas.

Se trata de todos aquellos supuestos, en los que, sin llegar a producirse necesariamente el anuncio explícito o no de la intención de causar algún mal (amenazas), o el empleo directo de la violencia para coartar la libertad de la víctima (coacciones), se producen conductas reiteradas por medio de las cuales se menoscaba gravemente la libertad y sentimiento de seguridad de la víctima, a la que se somete a persecuciones o vigilancias constantes, llamadas reiteradas, u otros actos continuos de hostigamiento, conductas como las aquí descritas alteran gravemente el desarrollo de día a día de la víctima.

Finalmente otro de los tipos penales que el legislador introdujo en esta reforma, es uno que tiene mucho que ver con el sexting o el intercambio de fotografías con contenido sexual explicito, y que no encontraba punición en la anterior redacción, se trata de dar respuesta a los supuestos en que se obtienen de la persona imágenes o grabaciones con su consentimiento, pero luego son divulgados a terceros sin su consentimiento, de tal forma que se afecta gravemente su intimidad, estamos ante el típico caso, de dos adolescentes que durante su idilio amoroso creyentes de que su relación era eterna y su amor incondicional calientan las noches de invierno con explicitas fotografías de carácter sexual, sin embargo cuando la realidad se impone y la relación acaba, uno de ellos, rencoroso porque ha sido sustituido por uno de sus amigos decide enviar todas esas fotografías que en su momento obtuvo con la anuencia de su novia, a terceros como venganza.

Esto son solo dos ejemplos de respuestas penales, que se le dan a comportamientos que derivan del mal uso de las tecnologías y de la casuística que no encontraba una respuesta adecuada; Y aunque los profesionales del derecho sabemos que la respuesta penal siempre van con atraso respecto a la realidad, si aparece como un reflejo fiel de una sociedad, de unos valores y de unas estadísticas, que ahora mismo tienen un mensaje muy claro, y es que el micro machismo que se percibe en lo cotidiano, no quede impreso en las conciencias de los jóvenes, y que si queremos frenar la lacra de la violencia de genero hay que incidir en la educación antes que la represión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *