Corporativismo mal entendido

Hay formas muy sutiles de romperle los sueños a alguien, una forma muy sencilla de acabar rápido y pronto con los sueños de un joven abogado, es decirle que no puede acceder al turno de oficio.

Sin embargo, como en casi todo aquí hay que puntualizar, hablamos del abogado que por convicción, con escasos recursos y mucha dedicación quiere hacerse un hueco en este mundo, a base de becas, practicas, más prácticas y muchas horas de trabajo no remunerado, no hablamos aquí del joven abogado hijo del jefe que ha tardado 8 años en sacarse la carrera, no ha dado un palo al agua en su vida y todavía confunde prescripción y caducidad, pero que  gracias al nepotismo exacerbado que se vive en mundos todavía tan aburguesados como el de la abogacía, consigue iniciar su carrera con un nada despreciable surtido de buenos clientes.

Volvamos al tema; Los colegios de abogados (Corporaciones de derecho público, destinadas básicamente a la protección y garantía de los derechos de sus colegiados)  han recogido en sus estatutos los Requisitos mínimos de formación necesarios para prestar el servicio (Orden Ministerial de 3 de Junio de 1997), a la que se añadió el requisito siguiente:

  1. b) Acreditar más de tres años en el ejercicio efectivo de la profesión.

Yo considero la abogacía como el arte de realizar las preguntas idóneas dándoles la respuesta apropiada, en este caso la pregunta es evidente, ¿Cómo se supone que tiene que ganarse la vida y aprender un recién colegiado  si no puede empezar en el turno de oficio? La respuesta todavía es más evidente, el abogado recién salido del horno tiene que dejar a la buena voluntad y al arbitrio de sus compañeros el poder empezar a ejercer, y en qué condiciones hacerlo.

Aquí surgen varios problemas, el turno de oficio ahora es un negocio y la mayoría de abogados le deben una buena parte de sus ingresos y contactos profesionales, que sucede? Que ese coto privado de caza, ese trozo de pastel, pretende resguardarse de los jóvenes que empujan por detrás, porque los que ya  se están comiendo el pastel no quieren repartirlo, dejando fuera del acceso a todos los nuevos colegiados.

Con el añadido de los tres años, se pretende dar un margen, un respiro a quienes ya están trabajando en esas condiciones, pero, cabe preguntarse, ¿es si quiera medio normal, que un abogado con 30 años de ejercicio, con el serie 5 aparcado en la puerta de su chalet en la pleta de vaqueira, siga en el turno de oficio? Sabiendo que, como en muchos casos sucede, al final el trabajo que le viene del turno, es efectivamente realizado por los becarios que para él tiene trabajando a sueldo 0; De verdad alguien cree que un abogado con una amplia carrera, de los de 100.000 Euros al año, pica personalmente las demandas de la señora pepita que tiene una pensión de 400€ y no puede hacer frente a la hipoteca, de verdad? Siento romperles el sueño pero eso no es así, si usted pregunta a cualquier abogado cuales fueron sus orígenes laborales, le dirá, que recién salido de la carrera se apuntó al turno y empezó a trabajar, gracias a ello pudo pagar las cuotas de autónomos, ahorrar, hacer clientes, aprender y finalmente montar su propio despacho, pero al parecer, ahora resulta que lo que fue bueno para ellos, ya no es bueno para el resto.

El turno de oficio, representa la vertiente social del trabajo de abogado, y en ella, los jóvenes licenciados o graduados son quienes deben actuar como ha sucedido siempre, para poder empezar a redactar demandas, personarse en algunos casos, sencillos pero necesarios para aprender, y ojo, cuando digo aprender, me refiero a estudiarse el caso de pe a pa, como nadie más lo haría, pues la fuerza con la que arrancan, el ímpetu y las ganas de aprender son la mejor arma de quien quizás no tiene la experiencia pero que, les aseguro queda suplida por las ganas, créanme, que un joven abogado llevara sus asuntos con la energía y el interés que merecen.

En resumen, este requisito, sumado a los cursos de acceso (que merecen un análisis aparte) es un freno al acceso a la profesión, una medida corporativista, que no pretende más que poner obstáculos a quien viene hacer la ‘’competencia’’; Le recuerdo a los colegios, que deben defender a todos los abogados, no solo a los de ‘’reconocido prestigio’’ sino a todos aquellos que queremos serlo en las mismas condiciones.

Espero que los responsables de estas medidas recojan el testigo lanzado, y sean conscientes de que el corporativismo mal entendido rompe relaciones y crea barreras innecesarias. Y sobre todo animo a los jóvenes estudiantes de derecho, estudiantes de Master de la abogacía y a los jóvenes abogados con sentido común, a que se unan a este grito, de quien sencillamente, pretende ganarse la vida haciendo lo que le gusta en igualdad de condiciones.

Preguntaros esto, ¿Cómo vamos a defender los derechos de los demás, si nos quedamos de brazos cruzados cuando tenemos que defender los nuestros?

Manifestación para mejorar las condiciones del turno de oficio

Es posible, que la crisis como factor determinante, haya propiciado medidas de este tipo, eso desde luego seria una afirmación nada desencaminada, pero que como ha sucedido con todas las medidas que se adoptaron a consecuencia de la crisis han resultado ineficaces, e innecesarias.

Sera desde luego muy difícil, para quienes no tengan padrino en este oficio, acreditar 3 años de experiencia, porque sin poder acceder al turno desde un principio, esos tres años, habrá que labrarlos a base de trabajo precario, y eso con mucha suerte.

 

1 comentario en “Corporativismo mal entendido

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