La Unión Europea, y la ”libre circulación de …¿trabajadores?…”

Es por todos conocido, que el proceso de Integración que pretende la ahora llamada ”Unión Europea”, es pionera y prácticamente única; A nivel global, no existe otra organización internacional con el grado de integración y competencias que ahora mismo se están desplegando a nivel europeo.

La mayoría de organizaciones internacionales, tienen objetivos muy concretos, algunas pretenden agrupar países limítrofes para aplicar políticas aduaneras, otras agrupan países con intereses económicos muy concretos para empujar todos en una dirección y así tener mas fuerza en el mercado internacional, en otros casos se agrupan para unir esfuerzos en un objetivo común, podríamos destacar, por ejemplo en el continente Americano, la Organización de estados Americanos o la Unión de Naciones Sudamericanas, si miramos a África destacan por ejemplo la Comunidad Económica de Estados de África Occidental o la Unión Africana, que engloba a la totalidad de los países Africanos, por cuanto a organizaciones de tipo económico la muy conocida Organización de Países Exportadores de Petróleo, la OPEP, y en el ámbito militar por ejemplo la conocida Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN.

Todas ellas y muchas otras que hemos dejado en el tintero, se fundamentan y originan con objetivos claros, concisos, y en un estudiado y analizado beneficio común, y lo mas importante, no ceden competencias a la organización, o si lo hacen es en una parte minúscula que afecta al objetivo del tratado o la alianza, nada mas.

Sin embargo la Unión Europea es distinta, nuestro modelo da un paso mas y se convierte en un proyecto de multilateralidad, integración, cooperación, basado en una política común, con su correspondiente corpus legislativo, que es de aplicación directa a los estados miembros y ademas con un sistema de aplicación y interpretación de esa legislación autónoma propio. Es decir, un sistema jurídico y político único en el mundo.

El problema de ser el único y el primero en algo, normalmente, es que no existen precedentes, y cuando eso pasa, te enfrentas a los problemas por primera vez y normalmente el resultado es catastrófico.

En mi opinión Europa ha alcanzado cotas de integración inimaginables por los constitucionalistas de principios del Siglo XX; En los últimos 20 años, la Unión Europea se ha convertido en la nueva norma normarum del derecho no solo Español, sino de todos y cada uno de los 27 estados miembros, hoy por hoy, la normativa Europea impacta sobre la practica totalidad del ordenamiento jurídico estatal, desde materia administrativa, penal, civil, mercantil, abarca todas las ramas del derecho, y lo mas importante tiene una aplicación directa e inmediata en el sistema.

Pero como mencionaba, hay problemas, y esos problemas se convierten en tragedias, cuando estados como Alemania y Chipre comparten la misma moneda, o distancias insalvables, cuando estados como Luxemburgo, con una renta por capita de mas de 80.000€, comparte política migratoria con Rumanía. Uno puede distinguir con clara pulcritud que los problemas no tardaran en llegar cuando países tan distintos entre si, y con idiosincrasias tan variadas intentan converger mediante soluciones legislativas idénticas.

En la actualidad se están dando paradojas de imposible resolucion (valga la redundancia) cuando por ejemplo no es posible devaluar la moneda para afrontar la crisis que nos azota, pues tendría efectos beneficiosos y perniciosos según el país, España por ejemplo se beneficiaria de una medida de este tipo porque al devaluar la moneda nacional las exportaciones se vuelven más competitivas frente a las realizadas con moneda de mayor valor y ademas se puede aumentar el turismo internacional, ya que a los extranjeros de países donde su dinero vale más les resulta atractivo, aunque para Alemania, por ejemplo, la medida supondría lo que se denomina una licuación de la deuda, pues la devaluación resultaria en un traspaso de riqueza de los acreedores a los deudores, siendo Alemania uno de los acreedores del resto de países de la zona euro, esta se vería en gran medida perjudicada.

Otra paradoja irresoluble, es la política referente a la libre circulación de trabajadores, es un principio fundamental establecido en el artículo 45 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y desarrollado en el Derecho derivado europeo y la jurisprudencia del Tribunal de Justicia. Los ciudadanos de la UE tienen derecho a:

  • buscar empleo en otro país de la UE
  • trabajar en otro país sin necesidad de permiso de trabajo
  • residir en otro país por motivos de trabajo
  • permanecer en el mismo cuando hayan dejado de trabajar
  • recibir el mismo trato que los ciudadanos de ese país en lo que respecta al acceso al empleo, las condiciones de trabajo y las ventajas sociales y fiscales.

La base jurídica, amplia, empieza en el  artículo 3, apartado 2, del Tratado de la Unión Europea (TUE); Artículos 4, apartado 2, letra a), 20, 26 y 45 a 47 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), a ellos se les suma la Directiva 2004/38/CE relativa al derecho de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros; Y el reglamento (UE) n.º 492/2011 relativo a la libre circulación de los trabajadores dentro de la Unión; Reglamento (CE) no 883/2004 sobre la coordinación de los sistemas de seguridad social y su Reglamento de aplicación (CE) n.º 987/2009.

Bien, leído esto, uno puede pensar que un ciudadano portugués, puede irse a trabajar a Alemania o a Francia por ejemplo, sin mayor requisito que llevar su documento de identidad en el bolsillo, y así debería ser, pero la practica es bien distinta, el problema aquí, reside en que los flujos migratorios son siempre en un mismo sentido pues las economías mas fuertes ofrecen evidentes ventajas a quienes emigran buscando un futuro mejor, de tal modo, que países como Alemania, Francia, Finlandia o Holanda son países de acogida, mientras que países como Portugal, España o Grecia, son normalmente países de origen de emigrantes (Siempre hablando de trafico comunitario)

Cuando un estado pasa a ser miembro de la Unión Europea se compromete a adaptar su legislación nacional al acervo legislativo europeo vigente, y a establecer las medidas necesarias tendentes a que se haga efectivo, de tal forma que por ejemplo, la directiva Directiva 123/2006/CE mas conocida como Bolkestein, en honor al comisario Frits Bolkestein, supuso integrar al derecho administrativo nacional las figuras de la declaración responsable y la comunicación previa. Al caso que nos ocupa, los estados que eran receptores de emigrantes, tuvieron que contra legislar para adecuar la normativa europea a las peculiaridades de cada país, véase por ejemplo las condiciones en que los extranjeros comunitarios acceden a los sistemas de previsión social, o los términos de acceso a su sistema publico de salud, en fin, temas digamos mas prácticos; algunos países aprovecharon esta legislación para poner trabas y limitaciones a los derechos consagrados en los tratados europeos, consecuencia de lo cual, muchos de los derechos antes enumerados quedaban en agua de borrajas.

 

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